SANTIAGO CAMPILLO & THE ELECTRIC BAND

Disco-Bar Buffalo

01/02/08
Ferrol (A Coruña)

    Uno puede decir hasta la saciedad que le gusta lo que hace, que con ello se siente realizado y, si se trata simplemente de una afición o devoción, que le salva o compensa de los sinsabores de la vida, bla, bla, bla... Es más, hasta puede que sea cierto. Pero hay determinados momentos en que, por una manifestación, advenimiento, chispa o revelación, bien mágica, o mítica cuando no providencial, todo encaja y adquiere una dimensión especial, transmitiéndonos una sensación o experiencia trascendental (trascendente, no religiosa) que justifica lo que hacemos, nos realimenta, reafirma, nutre de nuevas fuerzas y hace que recordemos porqué nos gustan ciertas cosas, lo que somos y el camino que hemos elegido en la vida (o, al menos, sus adoquines, que no tienen que ser amarillos precisamente). Esos momentos especiales son los que dan orden y sentido al aparente caos en el que vivimos, como si no fuésemos capaces de captar la estructura o la malla de la realidad hasta que un ladrillo prodigioso encaja en el muro y, de repente, éste se revela en su total y sublime magnificencia.

    Sirve esta metáfora mal traída, que no sé si he plagiado de Pink Floyd (dándole la vuelta, reconozco) o de Philip José Farmer (trilogía “El mundo del río”), para describir las sensaciones experimentadas durante el concierto que el ex M-Clan Santiago Campillo y su Banda Eléctrica ofrecieron en la Buffalo ferrolana para abrir la programación del mes de febrero de esta sala.

   Con un amplio recorrido a sus espaldas (Acequia, Los Hurones, Los Bluesfalos y, ¡como no! M-Clan, entre otros), la génesis del presente del guitarrista murciano (actualmente también en Los Rebeldes con Carlos Segarra) tiene su prehistoria en el proyecto acústico formado desde 1989 con Miguel Bañón (Marañones) con la sana intención de divertirse haciendo versiones de clásicos desde el Blues al Rock, de Robert Johnson a Neil Young, rulando por salas de la comunidad Murciana. El impensado crecimiento de este designio, que les llevó a la ampliación del radio de sus directos al resto del territorio estatal, provocó, una vez que Santiago sale de M-Clan, la creación de Los Lunáticos para dar salida a todo el nuevo material que estaba siendo producido por el dúo. Ello no ha supuesto el abandono del formato acústico y, paralelamente, se ha formado The Electric Band para recrear en directo viejos clásicos de los 70’s.

    El concierto, previsto para las 00.00, se retrasó un poco, lo cual me dio tiempo (aparte de tomarme el primer bourbon) de charlar con Pipo, del Fe&roll (extinto y mítico local de la calle Lugo) al cual hacía tiempo que no veía. Así que, pasada la 01.00 h, subieron al escenario Santi y The Electric Band, con una alineación compuesta por Alberto Belando a las baquetas, Miguel Bañón en la cuatro cuerdas, Sooper Hooper voz y guitarra y el propio Santiago, guitarra y coros. Comenzaron una verdadera lección magistral de repaso de esos temas clásicos con los que los músicos como ellos se destetaron y aprendieron y los tipos como yo crecimos los dientes y acometimos heroicidades y tropelías. En conjunto son una banda formada por intérpretes de dispares y consolidadas carreras propias como músicos y productores, lo cual no obsta para que suenen como un auténtico combo coordinado, currado y perfectamente engrasado que no paró en sus invectivas sonoras hacia el respetable; el cual, lejos de ocultarse de semejante descarga de artillería musical, no dudó en exponer sus oídos y sentidos a las deflagraciones que provocaban los cañonazos armónicos que desde la posición del escenario lanzaba esa auténtica batería costera de rock y rythm’n’blues que son Santiago y su electrocutante banda de forajidos rítmicos.

    Destacar a alguien en este grupo es una pérfida injusticia que voy a cometer: a parte de Santiago, que con la guitarra sigue siendo de lo mejorcito que hay en este país, me llamó la atención el trabajo a la voz Sooper Hooper. Momento especial de la noche cuando Tony Torres, la cabeza visible del nuevo proyecto de la Buffalo, subió al escenario a compartir notas a invitación de Santiago y el Durango Express encajó como pez en el agua entre aquella jauría de monstruos.

    Nos llevaron y trataron a su libre antojo y albedrío, cual peonzas de giro loco e incontrolado, desde el british sound más majestuosamente satánico (Rolling Stones) y no tanto (Cream) al soul & funk (Freddie King, Stevie Wonder, Sly and the Family Stone, Marvin Gaye) pasando por sus alumnos hard-rockeros (Led Zeppelin, Deep Purple), californianos (Doobie Brothers), tejanos (ZZ Top), rastafaris (Bob Marley) e inclasificables (Jimi Hendrix, Lenny Kravitz o Neil Young), en una madrugada en la que cabalgamos sobre el perro negro, disparamos al sheriff, fuimos bestias de carga, sufrimos de supersticiones como humo en el agua y rockeamos en el mundo libre, entre otros excelentes excesos (dixit).

SET LIST

Tema

Grupo/Interprete

  Beast of burden
La Grange
Mama said
Black dog
Lont traing runnin’
The sunshine of your love
Key to the higtway
I shot the sheriff
I hear it to the grapevine
Voodo chile
Superstition
Going down
Higher ground
Honky tonk woman
If you want me to say
All right now
Smoke on the water
Whole lotta love
Keeo on rocking in the free world
 

The Rolling Stones
ZZ Top
Lenny Kravitz
Led Zeppelin
Doobie Brothers
The Cream
Freddie King
Bob Marley
Marvin Gaye
Jimi Hendrix
Stevie Wonder
Freddie King
Stevie Wonder
The Rolling Stones
Sly and the family Stone
Free
Deep Purple
Led Zeppelin
Neil Young

Texto y Fotos: CATAICA

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Cerveza Superbock

 

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