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BRONCA |
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Café Cultural Auriense |
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26/01/08 |
| Ourense |
Es cierto,
llegué tarde, me perdí los tres primeros temas, “Golpeé”, “El león” y
“El vino”, pero justo entraba y arrancaban con “El demonio del amor”.
Me quedé algo desconcertado, pues el local estaría casi a medio aforo,
y como siempre se echaba en falta alguna ‘gente’, esa que está
apoyando a los grupos de Ourense en barras de locales de copas… Me
pido una caña y me encuentro con el Sr Patas al fondo del local, con
lo cual ya había con quién compartir charla y concierto.
Cuando me
centro en la actuación, “Llueve” es la que me deja percibir quién
lleva el peso musical de la banda, y aunque Conde sea un buen
guitarra, es su bajista Pablo quién lleva todo el peso musical en la
actuación. Con “Me siento bien”, un tema muy crudo, roquero y sin
florituras, es cuando me fijo en su nuevo batería, muy competente y
atento a las directrices de Pablo. “Andrés” y “70 veces 7” siguen esa
línea de rock crudo, pero a la vez más currado, y que les acercan a
los Sonotones o a Sinkope, pero sin sonar a copia de alguno. “Amor
eterno” es un o de los temas que más me han gustado, con un inicio algo
titubeante, pero que cuando Jose arranca todo vira a lo positivo.
Una de las cosas
que no me ha gustado es la tardanza entre tema y tema, pues aunque
Jose ya nos avisa que no es locuaz, por lo menos podrían empatar
algunos temas. Cuando arrancan con “Desayuno whisky” llega la nota
cómica, pues deben volver arrancar ya que su guitarrista empezaba otro
tema, al no llevar chuletilla del set list te pasan cosas como esta.
Si hasta
ahora no he comentado casi nada la labor de Jose es porque tiene
mención aparte; ver como interpretaba “Raro”, con ese final catatónico
que te deja atónito. Cuando enfilan el final del concierto con “Hace
tiempo te espero” y la brutal “Sé que mientes”, una cosa se te queda
en la retina: esa bestia de dos cabezas que es Jose. Cuando los temas
remataban la timidez surgía y parecía que el animal interior
dormitaba, pero desde el primer acorde de cada canción aparecía un ser
que era poseído por lo que estaba interpretando. Su voz no gustará a
muchos, pero su energía en directo es arrolladora; ojala algunos
cantantes con mejores voces tuviesen la cuarta parte de carisma que
desarrolla Jose en un escenario. En definitiva, buen concierto que
deja abierta la opción de poder verlos de nuevo y en una sala o
recinto más acorde con su estilo.
Texto y Fotos: MA.M.
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