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CORNELIUS |
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Disco-bar Buffalo |
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28/03/08 |
| Ferrol (A Coruña) |
Queridos amigos canedianos:
Continúa el
bisonte ferrolán transitando las llanuras y pastos del Rock en el gran
ecosistema del noroeste ibérico. La sala del salvaje e indomable
vacuno, cual Cueva de Altamira sónica, sigue dando cobijo a todas
clases de chamanes sonoros dispuestos a teñir nuestros rupestres oídos
con los trazos de su destreza musical. Si hace poco podíamos disfrutar
de las habilidades y maneras que para el ejercicio de la ejecución
musical demostraban Los MU2 y Carlos Segarra, este día tocaba escuchar
atentamente las evoluciones de unos nuevos ejemplares de la fauna
rockera de este país, cuales son los especímenes que forman el grupo
Cornelius.
Algunos
ojeadores ya habían tenido la oportunidad de ver merodear por los
paisajes de nuestro ecosistema urbano ferrolán a esta compacta jauría
musical de Vilagarcía con ocasión de su pasado concierto del 12 de
enero en la Sala Run Rum. En esta ocasión la batida había sido
organizada para las 00.00 h, y más o menos esa fue la hora en la que
pudimos proceder a observar sus evoluciones y costumbres. Ocuparon sus
posiciones de caza en el medio que les deparaba el escenario, con Ton
Ris co manejando las baquetas, Andoni Arcos retumbando el bajo, José Vilas dándole a las teclas, coqueteando las guitarras Antonio Casado
“El Abuelo” y Toni B. “hablas demasiado, forastero” Willisch, y al
frente, pero no solo ante el peligro, David Chiquillo tirando de voz
y, en ocasiones, acústica.
Nos
arañaron con las garras afiladas de las canciones de su último, y
primer, disco (¡manda webs!, ya hay que tener escrotos para sacar un
primer álbum y titularle “Greatest Hits”). Gozamos en nuestros oídos
las rasgaduras de “Fool forever”, “Inspiration”, “So cool”, “Dance”, “Babe”,
“Black beauty”, “Change your heart”, “Extermination angels”, “Wait”,
“Hurry up”, “Dangerous”, “Dragonfly”, más alguna que otra versión como
Steve Miller (“Rock’n me”).
Estilo
interesante el de estos depredadores sónicos. Mézclese una mitad de
amalgama de soul, funk y rock al punto de ebullición en el que se
funde con la música disco, y otra de troceado de rock progresivo a la
fondue de sinfónico y hard; pásese por la plancha del feeling, vuelta
a las aguas de As Burgas y vuelta a las olas de O Grove y Arousa, y se
obtiene un cóctel alimenticio que por sus propiedades y matices
nutricionales y terapéuticos ha de ser considerado medicamento de
obligado suministro bajo prescripción facultativa de rockero avezado.
Más o menos, eso es Cornelius, como si a Queen, Thin Lizzy o Led
Zeppelin se les hubiese dado por funkear o a James Brown o Funkadelica
por dedicarse al rock duro.
¿Qué
destacar? Sobre todo la magnífica velada que nos depararon estos
predadores nocturnos con sus despliegues vibrantes y atronadores. En
lo personal, la agradable sorpresa que me llevé al reconocer que el
tal Ton Risco era el hermano de Fernando, el gran depredador de
baquetas ourensano, y a quien no veía desde que él era un cachorro, y
poder comprobar que se ha convertido en otro tremendo ejecutor, digno
de su linaje (y ya veremos en qué para). Conocer también al otro
ourensán del grupo, “El Abuelo”. Dar las gracias a Andoni por la
atención que me prestó. No me olvido del otro descubrimiento de la
noche, la voz de David Chiquillo. Este chaval da el cante y no de mala
manera. Tiene grandes cualidades para ser un auténtico macho alfa
fónico: feeling, entrega y técnica, se comentaba al final de concierto
que era una lástima que no estuviesen acompañadas de mayor potencia
vocal, más aun así con el resto sobra, que de voces retumbantes pero
indisciplinadas y sin swing ya vamos sobrados.
Texto y Fotos: CATAICA.
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