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GOLDENEYE |
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Sala Run Rum |
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23/05/08 |
| Ferrol (A Coruña) |
En ese mayo
atípico (por la meteorología aprilense) y motero que llevábamos,
decidimos aparcar por un momento las llantas, bujías y cadenas, y
sustraernos a la compañía de los risueños caballeros Lancelotes,
Orlandos, Tristanes, Amadises y Quijotes de las dos ruedas para, más
pedestres y urbanitas, asistir bajo cubierto de planchadas y ladrillos
a la oferta musical que nos hacía aquel fin de semana del 23 al 25 la
Sala Run Rum en el insigne Ferrol, ciudad ilustrada donde las haya por
más que algunos malandrines, componedores, logreros y alcahuetes les
de por deslustrarla.
Como primer
plato de aquel yantar finsemanero había cocinado en sus fogones el
equipo del mesón que andariego corredor luce en sus enseñas, un manjar
nada apropiado para gustos frígidos y si para el deleite y
satisfacción del exigente paladar de quienes adoran gastronomías
cálidas de guisos y salsas bien nutridas. Disponíase sobre el mantel
de aquel escenario la atrayente y deleitosa propuesta alimenticia para
almas y espíritus de inquietud afín que adobaban los chefs de
Goldeneye, equipo que traía fama
ganada en buena liz de tributar de cinco a seis tenedores en la guía
del buen degustador de sonidos y audiciones en directo.
Es que no se
tiene mal principio si cuando ponemos la olla al fogón echamos en el
punto de cocción los mismos ingredientes que tuvo la Reina Ácida y
usamos de sus recetas y manejos. Pero aún se ha mejor continuación si
a ello añadimos el punto personal del trabajo, la dedicación, la
propia calidad y buen hacer y ese touche indefinible que de natural
les viene. Pues son estos, cocineros de larga y experimentada carrera
que acumulan en sus haberes y saberes luengas y logradas experiencias
en compañía de si mismos o de otros compañeros no menos renombrados (Mckuin,
Riff Raff, Insoulventes y más que me dejo en la cazuela). Colás Lage
manejando la batería, Sergio al bajo, trío de guitarras a cargo de
Tomás Domínguez, Miguel Sixto y Sito, Bea pulsando las teclas y
haciendo
coros, y al frente las voces de Noelia y Elena, convincentes
frontwomen del show.
Pues así
dispuestos, repasaron el recetario de la voz de Nutbush, la que siendo
la Pequeña Anita (Mae Bullock), dio en acabar como la Gran Tina Turner,
la gran señora del Soul, el Blues, el Pop y el R’n’R donde se precie.
Bien es cierto que la mayor parte de la carta se compuso con temas
posteriores al divorcio de su agresivo exmarido Ike, sonando de la
primera etapa, si nuestras cuentas no fallan, “Shake a tail feather”,
“River Deep, Mountain High”, “I want to take you higher”, la
fogertyana “Proud Mary” y “Nutbush city limits”, siendo el resto
recetas cocinadas con posterioridad al “Private Dancer” (1984).
Suculento
trabajo de fondo, desde el batera hasta el último de los guitarristas,
pasando por las teclas de Bea, buenos conocedores todo ellos de los
bártulos que manejan. Respecto a Bea, una vez más, mis dueñas y
señores, he de recalcar lo dicho con motivo de otra degustación,
¡sublimes coros! angelicales por cristalinos y endemoniados por la
fuerza. Respecto a las voces, sintiéndome un enano para emitirles
juicio proporcionado a su calidad, no alumbro más remedio ni medicina
que, encaramando mis posaderas a hombros de gigantes, tomar prestados
a usura la pluma y el verbo de maese Miguel el de Lepanto. Diré que a
mis oídos vibraron altas, sonoras y significativas, que escuchándolas
convencido soy de que con la excelencia del canto hemos topado, que
oírlas es un gozo ancho y que si es menester que mi destino tras el
postrimero aliento sean las carmesíes llamas del Infierno, elegiré, si
puedo, como descanso a mi tortura disfrutarlas una vez más mientras me
cuezo o aso en la marmita o me fríen el alma a la parrilla.
No
quedando contento, afirmo y defiendo, glosando a Calderón el barquero,
que si todo es o pareciere sueño, prohíbo bajo las más estrictas
disciplinas que se me arranque del abrazo de tal Morfeo, so pena de la
mi merced y excomunión mayor, así como pérdida de mi consideración y
aprecio. Pues que si ésta es la música del Diablo, como defienden los
moralistas, bien se ve en ella que antes fue ángel el Demonio. Vamos,
que como diría el castizo en román paladino de este siglo, unas voces
del copón por técnica, fuerza, espíritu, entrega, feeling, duende y
más términos elogiosos que al magín de Sus mercedes puedan acudir.
Cabe,
finalmente, decir que esta agrupación no es la caña…., además es el
hilo, el carrete y todo el equipamiento de regalo, para pescar en las
fecundas aguas del Soul, el Blues, el Pop y el R’n’R., pues no sólo de
buena semilla nacen, sino que de mejor manera crecen. Vale.
SET LIST
Goldeneye
Addicted to love
Whatever you want
Steamy windows
Shake a tail feather
River deep, mountain high
Missing you
Tina´s wish
Show some me respect
What’s love got to do whit it
Steel claw
What you get it what you see
Undercover agent for the blues
Disco inferno
The best
Do what you do
I want to take you higher
Proud Mary
Nutbush city limits
Texto y Fotos: CATAICA.
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