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LA DURANGO EXPRESS |
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Disco-bar Buffalo |
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04/04/08 |
| Ferrol (A Coruña) |
Y llegó el combo
maravilla de Ferrol. Después de haber tenido que atrasar el concierto
previsto para el 7 de marzo –sustituidos con solvencia por MU2- los
durangiños jugaban en su casa un partido plagado de Rock y Blues con
una buena alineación de temas, de esas versiones que tanto nos hacen
disfrutar (rockeiros somos e nos concertos nos atoparemos).
Venían de deleitar al respetable el día anterior en otro mítico local
de la ciudad ex-departamental, el Sikaru.
Este grupo, y su
entorno creativo, tienen una especial significación para mí (si, si,
ya sé que estas crónicas terminan pareciendo mi diario personal,
egomaníaco que es uno). Ya he relatado en otra ocasión como conocí a
otro en el que militaba Tony Torres, Los Sónicos, un grupazo que me
dejó alucinado con su buen hacer y que en parte es responsable de
haber yo tenido el impulso personal suficiente para volver a forjar
cosas que había dejado aparcadas e, indirectamente, de que esté ahora
tocando el violón en esta página. Antes de su disolución dejó muy buen
recuerdo por tierras ourensanas y
otras
con conciertos auténticamente míticos, especialmente en las fiestas
moteras de los AC Torques, que ya han sido suficientemente comentados
por compañeros míos de este medio virtual.
A La Durango la conocí
en la concentración motera de As Burgas del 2007, cuando yo había
asistido esperando ver a los Amigo Diablo. En aquella ocasión actuaron
de últimos en una fría noche de primavera, en la que no tardaron en
caldear el ambiente y meterse al público en el bolsillo con sus
versiones y temas propios. Posteriormente, cual adicto a una nueva
droga, acudí anhelante a verlos actuar en otro concierto que dieron en
Sikaru aquel mismo verano. Luego no había podido volverlos a escuchar
en vivo por diversas circunstancias que me lo habían impedido. Ya
tenía yo salpullidos de tanta abstemia, un mono tremendo, vamos.
Formados en
1999, con dos álbumes a sus espaldas (“La Durango Express”, 1999 y
“Atrévete”, 2001). La Durango se destaca como una banda extremadamente
solvente y valiosa, con un repertorio de versiones de blues-rock
exquisito y cuidado, así como temas propios en los que se palpa la
influencia de los diferentes palos de blues americano, así como del
rock más añejo, especialmente sureño (Stevie Ray Vaughan, Johnny
Winter, Grand Funk, Albert Collins, Jimi Hendrix, etc.), sin olvidar
el aporte británico más total o parcialmente americanófilo (Foghat,
Gary Moore).
Subieron al
escenario pasadas las 00.30 h y pese a que estaban todavía en plena
recuperación de la fiesta de la noche anterior, en cuanto metieron los
primeros acordes arrancaron como la locomotora implacable que son de
blues & rock y que su nombre parece recordar. Una auténtica maquinaria
versionadora e interpretativa de los estilos musicales más influyentes
y definitorios de la música popular contemporánea. Muertos estarían
por dentro, como me confesó a posteriori alguno de sus miembros, pero
hacia fuera emanaban una vida que te sueltas por la pata abajo
(escatológicamente hablando). Versiones de los susodichos y de
Santana, ZZ Top, Ted Nugent, George Thorogood (mi adorado “Bad to the
bone”) y Rick Derringer (nunca te acostarás sin saber una cosa más,
gracias maestros) fueron ejecutadas, en el mejor sentido de la
expresión, en aquellas horas previas al amanecer, con gusto, liquidez,
y una capacidad fruto de la dedicación, los años de trabajo y la trem enda
afición a su oficio que demuestran estos cuatro musicazos. Ahorraré
epítetos y calificativos conjuntos, puesto que tendría que repetir los
mismos que utilicé en mi crónica de Los MU2, con los cuales comparten
el 50 % de la alineación.
Anxo “Pulpo”
Saavedra es el hombre metrónomo, una máquina de precisión con las
baquetas, responsable de la mayor parte de los saltos que di aquella
noche. A Jacobo Vilariño lo quiero en el supuesto (muy improbable) de
que un día forme un grupo (¡que miedo mama!), aún tengo las tripas con
el ritmo de digestión alterado hacia la contundencia y exactitud de
sus líneas y progresiones de bajo. ¿Qué voy a decir de Tony Torres que
no haya dicho ya?, el chico de las manos mágicas, el prestidigitador
de la púa, “seis cuerdas”, “cinco cuerdas”, “cuatro cuerdas”, el
hombre de las mil cuerdas, genuino juez de las cuerdas, como Roy Bean
lo era de la horca, pero sobre todo auténtico espíritu de Rock’n’Roll.
BJ Jaiber, guitarra rítmica (a veces si, a veces no) y dueño de una
voz preñada de calidades, cualidades, aptitudes y cadencias que
recuerdan la resonancia de la más pura alma del Blues y Rock de
crianza en buena bodega (jeje, y cuando canta por Sabina, no veáis
como lo clava).
Es cierto que aquella noche la asistencia no fue mucha, sobre todo
cuando el día anterior habían puesto el Sikaru reventando por la
costuras, según testimonios fidedignos. Pero la gente que tomó la
buena decisión de ir pudo disfrutar de un concierto de alta
cualificación y calificación, con unos músicos que sienten lo que
tocan y lo dan todo encima de las tablas, vaciándose hasta el tuétano.
De las tres veces que los he visto, contando ésta, sólo han
interpretado temas propios en As Burgas, ofreciéndonos un formato
cover en las otras, ya me tarda oírles en directo su propia
producción. Ciertamente están próximos a meterse en estudio para
facturar un nuevo trabajo. Lo espero con la baba colgando de las
mandíbulas.
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SET LIST |
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TEMA |
GRUPO/INTÉRPRETE |
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If you love like you say
Siked and tired
Pride and joy
Black magic woman
Tush
We’re an american band
Red house
Walking by my self
Johnny guitar
Cat scratch fever
Bad to the bone
I just want to make
Rock’n’ roll hoochie koo
House is a rocking
La Grange
Are you gonna go my way |
Albert Collins
Johnny Winter
Stevie Ray Vaughan
Carlos Santana
ZZ Top
Grand Funk
Jimi Hendrix
Gary Moore
Johnny Winter
Ted Nugent
George Thorogood
Foghat
Rick Derringer
Stevie Ray Vaughan
ZZ Top
Lenny Kravitz |
Texto y Fotos: CATAICA.
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