MCKUIN

Disco-bar Buffalo

25/04/08
Ferrol (A Coruña)

   (NDR: Esta crónica será la última de un concierto de la sala Buffalo, no fue el último, que correspondió a Black Rose, pero por razones técnicas quedó para después. Desde aquí mi más sentido reconocimiento y homenaje (que debería ser de todo Ferrol) al esfuerzo realizado durante 10 años por La Reserva-Buffalo en mantener la antorcha de la música en vivo en esta ciudad. Tony, BJ, y tod@s los que habéis formado parte de esta aventura:

Nos vemos en los bares,
también en los conciertos,
rulando por las calles,
colegas hasta que arda,
en los momentos inciertos
y hasta en el coño de la Bernarda.)

 

    Cuando nos creíamos saturados de grupos de homenaje y empezábamos a echar de menos bandas con temas propios o de versiones que, aún dentro de un mismo estilo, recorriesen varios intérpretes, creadores y experiencias –de alguna manera, habíamos tenido de esto último con La Durango y Padel Rock los últimos fines de semana– y estábamos convencidos que nuestra relajada moral rockera no soportaría otro grupo de tributo, poniéndose a chillar como una locaza, llegan en despendolada cabalgada estos forajidos de Mckuin, la manifiesta epifanía ferrolana de Queen, y nos desmontan las ideas, la cabeza y hasta las extremidades –las andariegas, las de maniobra y las de manejo gozador- si nos descuidamos.

    ¿Qué si tengo una historia personal sobre Queen? se preguntará el osado lector-navegante acostumbrado a mis devaneos biográficos personales con los grupos tributados. Pues si, como todo hijo de vecino rockero de este país y del extranjero. ¿La voy a contar? Pues no, es muy parecida a la de cada uno que se precie o desprecie, que en esto de ponerse precio, cada cual etiquétese como le parezca (jeje, Neira, Poldo, hoy no entráis, y dadle saludos de mis partes a Jethro Tull). Puesto que no voy a “ir en romería con la cofradía del Santo Reproche”, que decía D. Joaquín, batallitas del abuelo Cebolleta para otro momento.

   La noche era oscura, pero se tornó de lo más verde que uno se pueda imaginar, con alguna lentejuela que otra. Buena manera de hacer propaganda de Os Verdes que eligió el cantante, al menos era desenfadada y con fundamento rico, rico, no esa gravedad con que últimamente nos obsequian los políticos “serios” diciendo cosas que tienen menos significado que un mero en un estercolero. Si es que además este chico fue número 1 de su lista en las últimas elecciones (si lo sé, voto, y de paso le cuento un chiste verde a la urna).

   Cachondeos políticos (aunque serios) al margen. Esta banda desde el principio demostró ser una potente manufactura de sonido queeneano. Sus componentes están a un paso de entrar en la R’n’R Hall of Fame de Ferrol (que me acabo de inventar), miembros que comparten tiempo con Riff Raff, Goldeneye, Victor Aneiros Band, y otros combos, auténticos profesionales, vamos. Colás Lage (exInsoulventes, exSónicos) en la batería, Alejandro Massafret (el Massa) al bajo y coros, Tomás y Miguel a las guitarras, Bea poniendo las teclas y coros en su sitio y Manuel dándole a la campanilla (la de la garganta, hombre, la de la garganta).

    Buen repaso de lección, dirigidos por buenos maestros. Nos hicieron viajar a lo largo de la discografía de la Reina, no de forma secuencial o cronológica, sino dando saltos adelante o atrás e incluso triples y mortales. Desde los primeros álbumes de 1973 y 1974 (“Queen” y “Queen II”, si tenemos en cuenta que “Seven seas of Rhye” es corte instrumental en el primero y con tratamiento vocal en el segundo) al “Innuendo” (1991), cubriendo de esta manera toda la discografía del grupo británico editada en vida de Mercury. No estuvo presente el soundtrack “Flash Gordon” (1980, mayoritariamente instrumental) salvo en la camiseta del cantante. El mayor número de temas interpretados correspondió a “The Works” (1984, 4), flanqueado por “The game” (1980, 3), y “A Kind of magic (1986, 3).

    Potente y flexible base rítmica, guitarras flamígeras y órgano de sonoridades hardcatedralicias acompañando a una voz líder cuyo dueño, si bien no tiene las virtualidades de la de Mister Bulsara, si sabe disponer cadencias y calidades trabajadas y estudiadas para hacernos recordar la especial personalidad vocal del de Zanzíbar. A esto añadámosle que el hombre encima es un showman consumado, cuyos gestos y movimientos, aunque no exactos a los del homenajeado, destilan buena escuela mercuriana. Coros, más que buenos, excelentes, recalco a la teclista Bea, con una voz privilegiada, que asumió el papel principal para interpretar el “In the lap of the gods”, ocasión en la que invitó a su hermana Elena –presente en el público- a compartir tablas (ya tendremos ocasión de hablar de este par de gemelas). Hacia el final, soberana interpretación del “Bohemian Rhapsody” en la que, por motivos evidentes, se utilizó una grabación para la sección operística, y cierre de evento con el “We are the champions” que presenciamos con la copa (no de Europa) en la mano. En resumen, una buena velada rocksinfónica que pese a que me cundió plenamente, me dejó con ganas de escuchar y disfrutar de más música mckuina.

SET LIST
One vision
Tie your mother down
Hammer to fall
Now i'm here
I want it all
Crazy little thing called love
Friends will be friends
Under pressure
Somebody to love
In the lap of the gods
Seven seas of Rhye
Tear it up
A kind of magic
I want to break free
Another one bites the dush
Innuendo
Radio ga ga
Headlong
Fat bottomed girl
Play the game
Don´t stop me now
Bohemian rhapsody
We are the champions

Texto y Fotos: CATAICA.

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Cerveza Superbock

 

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