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ROCKAWAY |
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Disco-bar Buffalo |
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15/02/08 |
| Ferrol (A Coruña) |
Continúa la sala
ferrolana en su empeño de mostrarnos una buena exposición de pintura
musical, alternando calidades estatales y locales. Después del
impresionismo de Coz le ha tocado el turno al pop-art de
Rockaway, banda departamental de
un cierto recorrido (debutaron en el pub Bartola de Fene el
30/12/2005), dedicada a versionear a Dire Straits.
Con estos
últimos me pasa una cosa extraña. Se supone que no deberían formar
parte del repertorio de audiciones de un rockero endurecido y
encallecido por el postpunk y el postheavy, el postgrunge… (corro
peligro de terminar en un post-er, jeje). Pues señores, eso es mentira
cochina, falacia, leyenda urbana y caca de la vaca. El cacareado grupo
de Newcastle-upon-Tyne, posiblemente el más americano de todos los que
ha dado la pérfida Albión, forma parte de mi biografía musical, tal
vez del período menos rockero en cuanto a la manera de vivirla, aquel
en el que me encontraba rematando la carrera en la ciudad del Apóstolo.
Entonces me hinché a escuchar el "Alchemy" y el "Brothers in arms"
hasta estar a punto de adquirir un auténtico doctorado en dicho combo,
emitido por uno de mis compañeros de pensión (estudiante de Filosofía
él) que no paraba de ponerlos todo el día (y a la Velvet, y a Lou Reed,
y a John Mayall…). Luego vendría mi descensus ad inferos particular y
resurrección por obra y gracia del Rock’n’Roll.
A “Os Estreitos”
(como les apelábamos en el barrio) se les ha acusado de ser el grupo
representativo de la generación yuppie, de haber sido abanderados de
la era Reagan-Thatcher de no aportar innovaciones sustanciales al Rock
en plena época del estallido Punk, y de que en realidad Mark Knopfler
no era tan excepcional como guitarrista, (vs.
www.lapaginadefinitiva.com/dbmusica/personajesmusica/16,
¡que mala leche el tío!, casi me cae simpático, jeje). De todo ello
hay algo: los Dires no inventaron el Rock, ni falta que hacía, su
sonido no estaba en la onda de sus contemporáneos punkeros,
seguramente menos hábiles ejecutores aunque con mucha más agria nata,
y que sus canciones se convirtiesen en el himno de la peña yuppie no
obsta que fuesen escuchadas por todo tipo de gente (sino no
alcanzarían las ventas que alcanzaron).
Respecto a Mark
Knopfler, puede que no sea un genio, sobre todo calibrándolo con la
vara de medir acelerados virtuosos de las seis cuerdas que acumulan
notas en una eclosión de vorágine digitativa sobre el mástil y los
trastes. Pero hay algo más que el horror vacui de sonidos apelotonados
como corredores atropellados de los sanfermines a la entrada de la
plaza, se trata de la gestión de los silencios, de los intersticios
entre notas y tonos que delimitan cada pulsación y que, finalmente
terminan por dar cuerpo al sonido q ue
emana del amplificador. El que sea capaz de ello será un buen o
excelente (depende de las cualidades) artesano sonoro que conseguirá
algo que no por poco estudiado deja de ser importante: la búsqueda de
la belleza en el discurso musical. El de Glasgow puede no ser un
dechado de originalidad (de hecho, hace algunos años en el pub
Sarimboga de Celanova me pusieron una grabación de un guitarrista que
sonaba idéntico unos años antes de que el escocés rompiese la pana),
pero es un interprete que consigue sacar altas cotas de belleza de su
instrumento. Y acabo, que ya me han dado el toque los jefes de que en
estas introducciones me extiendo más que la lava del Vesubio.
Como estaba
previsto (aunque la previsión no es una de las virtudes del mundo
rockero y lo contrario uno de sus magníficos vicios) el concierto
comenzó alrededor de las 00.00 h. Los Rockaway empuñaron sus
instrumentos cual cuarteto de facinerosos pistoleros curtidos por el
polvo de las notas, tragado en largas cabalgadas sobre áridas llanuras
de ritmos y melodías. Javi “Txapú” con la batería, como ametralladora
Gatling, y coros, Juan Cabana con el bajo, como rifle Springfield,
Oscar “Coki” a la guitarra rítmica, como rifle Winchester 73, voz y
coros, y Luis Sandino “Luisan” a la guitarra solista, como carabina
Spencer, y voz, aunque este chaval es un auténtico museo andante de
guitarras, entre ellas una idéntica a la Resonator National Style 0
que aparece en la portada del “Brothers in arms”. Nos acribillaron con
toda una lección doctoral del sonido marknopflérico, con temas de casi
todos los álbumes oficiales del grupo versioneado (excepto, me parece,
el “Love Over Gold” de 1982), desde 1978 (“Dire Straits”) a 1991 (“On
Every Street”), con gotitas del “ExtendancEPlay” (1983) y del directo
“Live at the BBC” (1995) y de algún tema de la carrera en solitario de
Mark Knopfler (“The Ragpicker’s Dream”, 2002).
¿Qué como
se desenvolvió esta cover-band? Pues clavadito, clavadito a los
Straits, vamos, que los oigo desde la calle y creo que Don Mark y
compañía se ha dejado caer por la Buffalo. El mismo sonido etéreo, con
esas imágenes y nebulosas sonoras. Idéntico toque de guitarra (el
solista cambiaba de una a otra constantemente, lo cual me hace pensar
que es bastante exigente en la búsqueda del sonido exacto) e, incluso,
de tratamiento en la voz, ya cante Luisan u Oscar. Aunque si me ponéis
una pistola en el pecho, me amenazáis con cargaros a toda mi familia,
quemar mi casa y colgar a mi perro, os diré que puede que Luisan
consiga un efecto más parecido a la voz líder de los británicos (pero
sólo bajo la dicha tortura).
Lo cierto es que
los grupos de Ferrol están manteniéndose al nivel de los intérpretes
extralocales que se están pasando por la sala del bisonte, y de
momento sólo hemos escuchado a los que hacen versiones, cuando lleguen
con temas propios va a ser la repera. Lo cierto es que en estas
tierras hay mucha calidad y la música se vive con pasión y dedicación.
No veo el día en que podamos realizar un intercambio ourenferrolán
(¡hostia! ¡el nirvana! OOMMMM…).
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SET LIST |
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Once upon a time in the west
Six blade knife
Lady writer
The bug
Lions
Twisting by the pool
Setting me up
Dawn to the waterline
Expresso love
When its come to you |
Eastbound traine
Single handed sailor
Angel of mercy
Why aye man
Money for nothing
Sultans of swing
Tunnel of love
What’s the matter baby?
So far away
Solid rock |
Texto: y fotos:
CATAICA.
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