| Los Enemigos |
| Escrito por Ninfema | |
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Fexdega Vilagarcia de Arousa (Pontevedra) 27/04/2012
Faltaban unos minutos para que salieran al ruedo. No negaré mi nerviosismo, arrimado al escenario con mi fiel cámara, miro el asfalto del recinto esperando a asaltar el foso para retratar tal especial momento como es esa revuelta, ese huracán venido desde Madrid a recordarnos que Los Enemigos sólo estaban dormidos.
Sus canciones siguen tan vigentes hoy como lo estaban hace 11 años, que Josele es uno de los mejores compositores de este país, que la raspa del pez seguirá viéndose en las camisetas de sus fans aunque pasen los años, que todos ese día queríamos beber del porrón.
Nos hacen pasar a una decena de fotógrafos, ocupamos posiciones, parecemos un pelotón de fusilamiento en rigurosa fila india esperando a que salgan los reos. No son reos ni condenados, son Enemigos. Sobre las once menos cuarto de la noche salen a escena. Un técnico conecta la stratocaster de Josele, Fino coge el bajo, Chema se sienta en los tambores y un Manolo Benítez enfundado en cuero agarra su Gibson Les Paul. Los gritos se alzan, hay revuelo, Joselito coge aire y empieza a tocar el riff de “John Wayne”. El respetable lo corea, canta la letra, levanta los brazos.
Sin tiempo ni para dedicar un saludo enlazan con “Brindis” … “Y podría hacer daño el agua y no el licor, y podrían los años no pasar facturas al portador, podría ser, pero no…” La gente levanta los vasos de plástico. Yo sigo retratando a unos Enemigos increíblemente frescos, suenan igual que antaño, controlando los silencios, las melodías se suceden. Intento recordar cual fue la siguiente canción, no lo consigo. Nos largan del foso, nos devuelven a la multitud. Corro para dejar la cámara a buen recaudo. Hay mucha gente, se hace difícil andar, mucho movimiento.
Con el equipo a salvo, ficho a un par de amigos, nos vamos a las primeras filas. Vamos haciendo hueco mientras suena el clásico de Serrat “Señora”. La gente lo capta en el acto. Desde los más jóvenes hasta los más adultos cantan la letra. Es curioso, pues no quiero segmentar ambientes o hacer etiquetas, pero desde luego no parecía un público predispuesto a recibirlos como se merecían (no quiero pensar como será en el Derrame) pero la gente les aplaude cada tema, beben y fuman a su son, sonríen al verlos en su casa, allí, sobre el escenario y bajo los focos.
Agradecen al público que hayan venido a verlos en esta “revuelta”. Interpretan clásicos y temas menos conocidos: “Por la sombra”, “Ná de ná” o la dedicada a todos aquellos que se fueron y tardaremos en ver (o no) “La carta que no…”. Suena la visceral y triste elegía “An-tonio”, escrita por Josele para el cantautor de Algeciras de mismo nombre (si tenéis la oportunidad de buscar y conseguir el único disco que sacó, hacerlo, es difícil de encontrar pero se ve todo el talento que desprendía el susodicho artista). “¡Ay, Antonio!, los bichos que hay en el mar no toman cañas ni con pincho, y tú quieres montar un bar, en el fondo del mar... ¡cómo vas a montar un bar!”
El ambiente sigue subiendo hasta desembocar en lo que sería la mejor parte del concierto con sus temas más conocidos, hoy, convertidos en himnos del rock español. “Desde el jergón”, “No amanece en Bouzas”, “Septiembre” y “Yo, el rey”. Desde mi posición fue cuando más boto el respetable, ese momento especial donde consiguieron traerlos arriba, donde los hicieron sus enemigos.
Durante el acto también se dejaron oir “La otra orilla”, “Quillo”, “Sr. Correcto”, “Dentro”… Lo comento para hacer una idea de lo que vendrá en los conciertos venideros. Mención especial a “Me sobra carnaval”, que no ejecutaran en su primer bolo en Logroño pero que ayer si nos la regalaron, haciéndonos recordar ese desgarrador riff, y esa impresionante letra de aquel último disco en estudio que resultaría ser el “Nada”.
Dejan sus instrumentos, se abrazan y caminan juntos hasta el borde del escenario. Se inclinan, el público les grita una vez. Vuelven a dar las gracias. El público les aúlla una vez más. Se despiden con las manos en alto. Victoriosos, risueños, como si hubieran conquistado un nuevo territorio para sus dominios. Quizás así lo fuera.
Me abrigo y me encamino a recuperar a mi cámara, ardua tarea debido a la avalancha de miembros del género femenino que empezaron a ocupar los huecos dejados ahora en los primeros puestos para ver a Love of Lesbian. Recupero mi cámara, examino las fotos que tomé (aun ni pudiera). Sonrío, está hecho, visto y retratado un concierto de Los Enemigos. Buscamos la salida para coger el coche. Tardamos un buen rato en encontrarla (por favor, para el próximo año mejor señalización, y más de una. En serio.). Realizada la tarea, volvemos al hogar. Volvemos, hasta que no vayamos de nuevo al Derrame. Allí estaremos de nuevo, allí saltaremos de nuevo a ritmo de Fino, Josele, Chema y Manolo. Los Enemigos.
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Festival do Norte
Recuerdo que sólo tengo tres canciones para sacar fotos, me pongo a ello. Es difícil, aquí en estas líneas me declaro un Enemigo, si, lo soy. Me pillaron algo joven (¿niño?) en su último concierto allá por el 2002 y se me hace demasiado extraño, demasiado único estar ahora en su presencia. 
