|
Super 8 Ferrol 25.05.2012 Llevaba tiempo fraguándose. Día a día en los últimos meses fui conociendo algún retazo que otro del nuevo trabajo de la renovada Five Strings Band. El querido proyecto blues de Tony Torres que al final ha terminado por tener vida propia. Toda historia tiene un principio y este había comenzado en 2009 con la edición de un primer trabajo de versiones titulado “The Devil’s Song” de muy buen gusto y calidad, pero la cosa había quedado ahí, sin ulterior desarrollo en vivo y sobre las tablas. Five Strings Band seguía siendo básicamente un designio virtual en la mente de su creador.
Pasaron dos años más o menos, en ese tiempo Tony Torres desarrolló otros proyectos (Acoustic Band, Acousticsnake, Room Forty One, este todavía non nato) y continuó con La Durango Express, pero sobre todo recuperó una vieja colaboración artística con Jorge Bakero, que venía ya de los tiempo de Tábano. El núcleo duro de la renovada Five Strings Band fue consolidándose y ya sólo quedó adquirir la sección rítmica que consiguiese imprimir al grupo la contundencia y seguridad que el guitarrista ferrolano había diseñado en su fantasía. A su llamada acudieron Jacobo Vilariño al bajo, antiguo compañero de mil (o diez mil) batallas, y un nuevo valor de las baquetas: Gius Caminiti. Mientras tanto tomaba forma el nuevo trabajo, temas ya de producción propia, con una versión de Rory Gallagher, del que nos hicimos eco puntualmente en esta web a la hora de su publicación, concebido en parte con una clara intención de homenaje da Gary Moore. Pero era hora de comenzar donde se había quedado con el primer trabajo. Subirse al escenario a defender los temas en directo y dejar que éstos creciesen en él y desde él, alimentados por el aliento del público y la comunión de los músicos entre si y con el respetable y hacerlo desde el principio, con el disco recién salido del horno. Había llegado el momento de encender las luces del espectáculo y presentar el disco en directo. Para ello se eligió una sala bandera de Ferrol, la Super 8, que dirige el guionista, director y productor de cine Rubén Coca. Así que acudí puntual a la cita, esperando oír en vivo esos temas que tanto me habían agradado en prensado. En principio el concierto estaba pensado para empezar a las 22.30, pero la eventualidad del partido de la final de fútbol de la Copa del Rey obligó a aplazarlo hasta las 00.00, con apertura de puertas a las 23.30, si es que parece que en los tiempos que corren el circo de la pelota lleva las de ganar. Denle opio al pueblo, señores, a ver si continua dormido. Hay en la concepción del grupo no sólo una idea musical, sino escénica y estética. Ataviados con sombreros vaqueros, una clara referencia sureño-tejana, incluso Jorge con esa chaqueta de flecos que poco le duró ante los calores de la sala, el térmico y el humano. Comenzaron mirando hacia Gius, de espaldas al público, como en una misa de la liturgia preconciliar, escenario a oscuras, débilmente iluminado al fondo con la luz cenital que derramaba su brillo sobre el batería y dejaba a contraluz las espaldas del resto. Sonaba por los altavoces la elegía que Tony compuso en homenaje a Gary Moore y que lleva su nombre: “Mr. Moore”. De repente se terminó la espera, los tres miembros frontales del grupo se giraron violentamente y con presteza hacia el respetable y arrancaron con rabia y fuerza la interpretación de “Sweet and sad blues song” el tema que también abre el disco. Con un Jorge rabioso, pisando el suelo con furia vocal, como desquitándose de los años de exilio musical del pasado, si bien es cierto que últimamente se ha terciado mucho en los proyectos ya enunciados, pero aquella noche era especial, casi una ocasión para reivindicarse a si mismo. Continuaron con “Back to the blues” un tema muy al estilo de Moore, como ya comenté en la reseña del CD. Luego sonó “Crossroads” en el que la guitarra de Tony marcaba rodadas de fuego sobre el asfalto de este tema de Robert Johnson que versionó en el primer CD. Para continuar el crescendo tocó turno a la versión de “Bad penny” de Rory Gallagher, y que conste que el tema del irlandés me parece insuperable, pero Tony le da un empaque, como si las cuerdas se le volviesen más gruesas, que te arrastra como si fuese un experiencia paranormal. “If you love me like you say” otra versión, esta vez de Albert Collins, es un tema del repertorio habitual de La Durango Express, que en esta ocasión sonó con matices diferentes en la voz de Jorge. Como ya comenté, hay en el CD una vertiente de homenaje a Gary Moore, y no podía ser menos que en el directo sonase uno de sus temas. Fue “Midnight blues”, corte de la cara B del “Still got the blues” (1990) del de Belfast. Retornaron al track list del CD que presentaban con “Last train on my way” otro tema de demostración de técnica vocal y interpretativa por parte de Jorge y con Tony pareciendo ubicuo en las cuerdas de la Gibson (en esa ocasión, utilizó dos Gibson y una telecaster en todo el concierto, o eso me pareció). De nuevo versión de otro de los grandes del blues-rock y también polo de admiración de Tony, Stevie Ray Vaughan, con su “Pride & Joy”, otro tema que también ejecuta con asiduidad La Durango. Para intepretar “I’m tore down”, la versión de Freddie King que abría el CD “The Devil’s Song”, se subió Bj Jaiber, quien llevó la responsabilidad vocal de ese disco, y la ejecutó con ese desparpajo y personalidad propia que en él es habitual. “Slow hands” aún con su toque soul suena a homenaje a todos los interpretes de blues. Se s ubió David Paz, guitarra de Kharma, y procedieron a ejecutar el vacilón “Your body tastes like whiskey”, en el que David y Tony nos regalaron momentos de espléndido esgrima de solos. Luego atacaron “Look over yonders wall” de James Clark por el lado de Joe Bonamassa. Nuevo turno para un tema del disco con el blues psicodélico de “Something like love” y para despedirse mostraron la salida con The Doors y “Roadhouse Blues” y Bakero dirigiendo al público como una coral. ¿Dije despedirse? El cambiazo que nos dieron, ya que a petición popular volvieron para un bis en el que acometieron “Fire” de Jimi Hendrix, “Black hearted woman” de The Allman Brothers y “Get close to me again”, un tema que escuchado en el disco me pareció más bien country, pero que interpretado en directo, revela a las claras todos sus fundamentos de rico, rico dixieland. Una base rítmica contundente e hipnótica, muy rythmandblusera, una guitarra pirómana y una voz que consiguió el no va más de sorprenderme en prensado y en directo después de haberla oído ya unas cuantas veces, por su conocimiento, control y personalización de maneras y estilos. Eso es Five Strings Band, y lo mejor de todo es que la banda aún tiene rodaje por delante para ir cristalizando más. Si en su primer concierto resultaron así de potentes, imaginaos dentro de unos meses mucho más currados por el directo ¡va a ser la caña! Delenda est sistema. (NOTA: Agradezco a Mila Galera que me haya cedido amablemente una de sus fotos del set-list, ya que debido al ímpetu de la actuación, la dichosa hojita estaba hecha unos zorros cuando fui a reproducirla) Ver fotos |