Noche de pelos “cardaos” y melenas al viento (quien todavía pueda), de ropas ajustadas y chillonas, para el ojo prejuicioso; de solos de ensueño y de momento para el retorno a los, para muchos, sagrados años ochenta.
Años donde, las BSOs del cine americano, tiraban de la distorsión para producir un momento “flipada” épico. Nos tocaba celebrarlo.

Y es que, en la Sala Capitol, por primera vez en bastantes meses, nos reuníamos para disfrutar de un metal que vota por lo melódico y que no tiene miedo a acercarse al pop para surcar los mares del registro tonal. Hablamos de los sonidos del Glam, del A.O.R. y de la inconfundible pegada del Hard Rock. Hablamos de una sesión doble con H.E.A.T. y HITTEN.

A la mente nos vienen, rápidamente, grupos de culto como Whitesnake, Scorpions, Europe, Def Leppard, Journey o Extreme, entre otros. Pero aquí tocaba vivir el presente porque, queramos o no, nos aferremos fuertemente o soñemos con la perpetuidad, esas leyendas están en su lecho de muerte y toca mirar hacia adelante. La vida sigue.

20:00h, entramos en la Capitol, a la hora en la que el sol se esconde, festejando la ausencia de una lluvia que se ha vuelto compañera inseparable. No hubo lleno pero sí una gran entrada y, sobre todo, muy buen ambiente. Gente de varias generaciones, fanáticos y neófitos de lo musical, confluían en el mismo lugar; algunos, acompañados de sus hijos, transmitiéndoles el legado de una pasión palpable por estas etiquetas musicales que nos ocupan demostrando, sin duda alguna, que su espíritu sigue en pie, a pesar de todo.

Abrieron los murcianos HITTEN, sumidos en una nube de humo de tal calibre que no recordaba desde que se podía fumar en los directos. De aquellos petas, estos lodos...
La iluminación… de baja intensidad, de discoteca cutre de la movida, apropiada... según se mire. Prácticamente nos tocó intuir a unos músicos que, a pesar de no tener un sonido a su altura, salieron a darlo todo en el escenario.

Y esto merece, sin concesiones, un sonoro aplauso; la encomiable puesta en escena de una banda que corrió las tablas de lado a lado, que sonrió aquí y allá, que buscó al público sin descanso, incluso al borde del accidente mortal, y que puso toda la carne en el asador para quedar a un nivel muy digno con relación al grupo que teloneaban. Ahí es nada, ¡los de Murcia codeándose con los H.E.A.T.!

Dani Meseguer y Johnny Lorca hicieron duelos de solos continuos demostrando un gran dominio de las seis cuerdas. Alexx Panza hizo de frontman de categoría, muy afinado y comunicativo con el respetable. Y Willy Medina, al bajo, y Satán, a la batería, aportaron una base sólida, demoledora e intensa para completar un excelente trabajo de la banda.

Nada malo que decir: dejaron una inmejorable carta de presentación de su álbum "While Passion Lasts".
Pasaban de las 21:00h, la gente se acercaba hacia las primeras filas como si repartiesen caramelos. Es en ese momento cuando se dejaron ver, abiertamente, los fieles de los suecos H.E.A.T. Sonaba la intro, “The Heat Is On”, tema grabado por Glenn Frey para la película "Beverly Hills Cop", en 1984, y el fervor de la sala se hacía notar dejando entrever unas ansias irrefrenables de vivir la música.

Abrieron faena con “Disaster”, primer single de su último disco, ya van 9 de estudio, desde aquel homónimo del año 2008, y se ganaron al instante a toda una sala. Así cualquiera.
A la cabeza de esta banda tenemos a un hijo pródigo, Kenny Leckremo, que volvió al grupo coincidiendo con la ya famosa pandemia del Covid. Y realmente, tanto él como su predecesor Erik Grönwall, son un seguro en cualquier grupo, del género, que busque un sello de calidad.

Leckremo no falla una nota, no tiene pérdidas en el espectro sonoro y nunca deja atrás esa cara de felicidad de "cómo me gusta lo que hago".
La discografía de esta banda juega siempre alrededor de lo vocal. Todo lo que se pueda decir de ellos estará girando sobre la palabra melódico. Pero hay otra pieza clave que juega un papel importante: su teclista, Jonas "Jona Tee" Thegel. Sin embargo, en esta ocasión, las decisiones desde la mesa hicieron que no pudiésemos escuchar su aportación. Para algunos una suerte pero, para mí, no es posible concebir a H.E.A.T. sin su atmósfera de teclados.

El caso es que... como estos tíos son todos buenos y punto… Dave Dalone, en las 6 cuerdas, se encarga de hacer magia constante. Tras su sombrero al stilo SRV, este guitarrista es un virtuoso de los que se saben medir: si tiene que correr, corre; si tiene que dar paso a otros, para pero acompaña con gusto… Un auténtico derroche de estilo y saber hacer.

Cierran filas el pack de engranajes de potencia constante: Lars "Don Crash" Jarkell, a la batería, y Jimmy "Jay" Johansson, al bajo. Estos dos personajes son de dejarse ver y de hacerse notar. Y es que, en H.E.A.T., cada componente aporta lo suyo así que se puede decir bien alto que son un GRUPO DE MÚSICA. Quedan pocos, ojo.

Y ya están las presentaciones hechas. Simplemente hay que dejar que cada integrante de la formación haga su parte. Se pasean por el escenario, a su bola pero sin fallar una nota, técnicamente impecables, disfrutando y haciendo disfrutar, haciendo de lo difícil... un juego de niños.

Solos de guitarra, de batería, de bajo y un sin fin de gritos aguerridos que rozaron tanto el cielo de la sala como el paladar de los devotos de la primera fila.

Nos dieron un frenético paseo por su discografía incluyendo un pequeño guiño a Ozzy, con un fragmento de "War Pigs", y nos dejaron un gran sabor de boca... No necesitamos nada más para gozarlo
En una noche de Hard Rock de Primer Nivel, en Santiago de Compostela.


