Eric Clapton en Madrid: el regreso de un dios mortal, el peso del tiempo y un final que nadie esperaba.

Más de veinte años. Ese es el tiempo que Eric Clapton llevaba sin tocar en España, una ausencia tan prolongada que convirtió su concierto del 7 de mayo de 2026 en Madrid en algo más que una simple cita musical. Era una deuda histórica, una oportunidad largamente pospuesta para reencontrarse con uno de los arquitectos del blues y del rock tal y como hoy lo entendemos. Y también, hay que decirlo, una ocasión que muchos sabíamos probablemente irrepetible.

El regreso de Saxon a Madrid no fue simplemente una fecha más dentro de su gira, sino una noche con cierto aire de ajuste pendiente. La cancelación de diciembre de 2025 por problemas de salud de Biff Byford, había dejado a muchos con la sensación de concierto inacabado antes de empezar, y esta vez la banda británica parecía decidida a compensarlo desde el primer minuto.
 
La Riviera presentaba ese ambiente de ocasiones especiales: público variado, desde seguidores de toda la vida hasta generaciones más jóvenes, (los menos…) que han llegado al grupo por pura herencia musical.
 

Avisados estábamos, desde hacía tiempo. Llegó la esperada noche de latidos donde, los míticos, no traducibles, THE LONG RYDERS, pisaron tierras galaicas, por primera vez, en su longeva carrera. Raudos y veloces acudimos a la cita donde, una marea de rocker@s, llegados de todos los rincones de nuestra comunidad colgaron, casi, “lleno absoluto” en la catedral musical gallega, la Sala Capitol.

Segunda visita en lo que va de año a la Sala Urania, esta vez para ver y ser testigo del retorno a los escenarios de uno de mis grupos favoritos de Ferrol, con cuyos componentes además tengo amistad y complicidad, de esas que se desarrollan en largas horas y días de experiencias compartidas, aficiones comunes, conversaciones profundas, además de apoyo mutuo en los momentos que hace falta.

El pasado sábado 21 de marzo, se presentaban los Porretas a tocar en Madrid para celebrar su 35 aniversario, que se dice pronto y desde hacía unos meses estaba todo vendido, de hecho, han puesto otra fecha para diciembre.

Llegué un poco más tarde de las 21h. hora de inicio del concierto en el que no había teloneros y ya había empezado, me debí perder un par de canciones y estaba la sala a reventar.

Hay recuerdos que se quedan con uno para siempre: mi madre planchando mientras suenan canciones con dedicatoria en la radio, las cintas que rebobinaba una y otra vez en aquel radiocasette que me habían traído los Reyes, los playbacks con mis primos en aquel verano del 79,... Pero siendo honesto, la cosa comenzó a ponerse seria de verdad a principios de los ochenta.

El pasado 07 de marzo El Pueblo Café Cultural de Ourense acogió el concierto de dos bandas cercanas pero con enfoques distintos dentro del metal, los ourensanos Stormseeds y los vigueses Lucifernaga.

Los vigueses era la primera vez que visitaban la Ciudad de As Burgas y a los ourensanos no nos cansamos de verlos con lo que aliciente para acudir al Pueblo era doble, así que no nos lo pensamos mucho y nos presentamos puntuales a la cita.

Noche de pelos “cardaos” y melenas al viento (quien todavía pueda), de ropas ajustadas y chillonas, para el ojo prejuicioso; de solos de ensueño y de momento para el retorno a los, para muchos, sagrados años ochenta.

Años donde, las BSOs del cine americano, tiraban de la distorsión para producir un momento “flipada” épico. Nos tocaba celebrarlo.