Jueves 21 de agosto – Un comienzo épico entre leyendas y nuevos héroes
El Milagre Metaleiro Open Air levantó el telón de su edición de 2025 con una jornada dedicada a un único escenario, permitiendo que todos los asistentes disfrutaran de cada concierto sin solapamientos. Una decisión acertada que convirtió el primer día en una auténtica celebración del heavy metal en todas sus vertientes.
La apertura corrió a cargo de Firemage, que asumió la responsabilidad de inaugurar el festival con un heavy metal clásico de gran calidad. Su actuación fue ganando intensidad tema tras tema, consiguiendo que el público comenzara a llenar el recinto y demostrando que la escena portuguesa continúa gozando de excelente salud.
Sin apenas tiempo para respirar llegó Folkheim, aportando un aire más épico y pagano. Sus melodías envolvieron el recinto mientras las primeras filas comenzaban a responder con entusiasmo, dejando claro que el ambiente del Milagre volvía a ser tan especial como siempre.

El salto de calidad llegó con Attic, una de las propuestas más esperadas de la tarde. Su combinación de heavy metal tradicional con una marcada estética ocultista recordó inevitablemente a King Diamond y Mercyful Fate. La teatralidad del grupo y su impecable ejecución hicieron que muchos comenzaran a señalar su actuación como una de las sorpresas del festival.
La temperatura siguió aumentando con Disaffected, auténticos referentes del death metal portugués. Su descarga de agresividad, técnica y contundencia provocó los primeros grandes mosh pits de la edición, demostrando que el público del Milagre nunca falla cuando llega el momento de la máxima intensidad.

Con la noche ya completamente instalada sobre Pindelo dos Milagres apareció Fabio Lione. El legendario vocalista italiano ofreció un repertorio centrado en los grandes clásicos de Rhapsody, convirtiendo el recinto en un gigantesco coro. Canciones como Emerald Sword, Dawn of Victory o Holy Thunderforce fueron recibidas con una emoción desbordante, protagonizando uno de los momentos más memorables del festival.
Si Fabio Lione emocionó, Ensiferum desató la auténtica locura. Los finlandeses ofrecieron una exhibición de folk metal repleta de energía, con un público completamente entregado desde el primer acorde. Circle pits, paredes de la muerte y centenares de brazos en alto acompañaron himnos como Lai Lai Hei, Token of Time o Victory Song. Fue, sin duda, uno de los conciertos más explosivos de toda la edición.
Aún quedaba combustible para cerrar la jornada. Revolution Within asumieron el difícil papel de poner el broche final y lo hicieron con un potente despliegue de groove y metal moderno que mantuvo la intensidad hasta bien entrada la madrugada. Lejos de acusar el cansancio, el público respondió con la misma energía que al inicio del día, confirmando que el Milagre Metaleiro es uno de esos festivales donde la pasión nunca decae.
El primer día concluyó con la tradicional afterparty, mientras el campamento se convertía nuevamente en un punto de encuentro para músicos y aficionados. La sensación era unánime: el Milagre Metaleiro 2025 había comenzado de la mejor manera posible y aún quedaban tres jornadas repletas de grandes nombres.
Lo mejor del día:
- Ensiferum, por firmar el concierto más explosivo de la jornada.
- Fabio Lione, por emocionar a varias generaciones de seguidores del power metal.
- Attic, como gran revelación del jueves.
- Excelente organización y ausencia de solapamientos, permitiendo disfrutar de todos los conciertos.
Viernes 22 de agosto – Diversidad, potencia y una gran fiesta pirata
La segunda jornada del Milagre Metaleiro Open Air 2025 confirmó que el festival había alcanzado velocidad de crucero. Con el camping completamente instalado y el recinto lleno desde primera hora de la tarde, el viernes ofrecía un cartel tan variado como atractivo, capaz de recorrer prácticamente todas las vertientes del metal: desde el heavy tradicional hasta el power, pasando por el thrash, el death y el inevitable desenfreno del folk metal más festivo.
Los encargados de inaugurar la jornada fueron los portugueses Praetor, que desde el Palco 1 demostraron el excelente estado de salud de la escena nacional. Su heavy metal de corte clásico, con riffs directos y una gran actitud sobre el escenario, sirvió para despertar definitivamente a un público que comenzaba a llenar el recinto.

En el Palco 2 tomaron el relevo Bronze, otra de las formaciones portuguesas llamadas a consolidarse dentro del heavy metal tradicional. Con un sonido influenciado por la NWOBHM y una notable presencia escénica, consiguieron mantener la intensidad desde los primeros compases de la tarde.
La contundencia llegó con Godark, cuyo death metal moderno descargó una auténtica tormenta de riffs demoledores y ritmos aplastantes. La banda volvió a demostrar por qué es uno de los nombres más sólidos del metal extremo portugués, provocando los primeros mosh pits importantes del día.
Poco después, los gallegos Aphonnic ofrecieron uno de los conciertos más intensos de la jornada. Su combinación de metal alternativo, groove y melodías contundentes conectó de inmediato con el público, gracias también al carisma de Chechu Nóvoa, que mantuvo una comunicación constante con los asistentes durante todo el concierto.

El ambiente cambió radicalmente con la llegada de Blazon Stone. Los suecos transformaron el recinto en un auténtico barco pirata gracias a su power metal inspirado en las aventuras marítimas. Con estribillos pegadizos, velocidad y una energía contagiosa, hicieron que el público respondiera con puños en alto y coros constantes, calentando el ambiente para una noche que prometía emociones fuertes.
La representación portuguesa volvió a brillar con Tarantula, auténtica institución del heavy metal luso. La banda ofreció un concierto cargado de clase y veteranía, repasando algunos de los grandes himnos de su carrera y demostrando que siguen siendo una referencia imprescindible para varias generaciones de aficionados.
Cuando el reloj se acercaba a las diez de la noche, el escenario principal recibió a Nervosa. Las brasileñas ofrecieron una descarga de thrash metal feroz, con riffs afilados, una base rítmica demoledora y una actitud arrolladora. Circle pits, headbanging y una entrega absoluta del público convirtieron su actuación en una de las más explosivas del festival.

En el Palco 2, Vision Divine puso el contrapunto melódico con una brillante exhibición de power metal progresivo. La calidad instrumental de los italianos y la espectacular interpretación vocal hicieron disfrutar especialmente a los seguidores del metal más técnico y elaborado, dejando uno de los conciertos más elegantes de toda la edición.
Pero la gran fiesta de la noche estaba reservada para la medianoche.
Con una espectacular puesta en escena y un público completamente entregado, Alestorm convirtió el Milagre Metaleiro en una gigantesca taberna pirata. Patitos hinchables, barcos inflables, litros de cerveza volando por el aire y miles de gargantas coreando temas como Keelhauled, Mexico,Drink o Fucked With an Anchor transformaron el recinto en una celebración colectiva donde la diversión fue la auténtica protagonista. Christopher Bowes volvió a demostrar por qué Alestorm es una de las bandas más carismáticas y entretenidas del panorama metal actual.
Para cerrar la jornada, los portugueses ANZV sumergieron al público en un ambiente completamente diferente. Su propuesta de black metal atmosférico, oscura y ceremonial, puso el broche perfecto a una noche que había recorrido casi todos los estilos del metal. Con una cuidada puesta en escena y una atmósfera envolvente, ofrecieron un final intenso y casi hipnótico antes de dar paso a la tradicional afterparty.

Lo mejor del día:
El viernes fue la demostración perfecta de la filosofía del Milagre Metaleiro: un festival donde conviven sin complejos el heavy clásico, el power, el thrash, el death y el black metal, permitiendo que cada aficionado encuentre su espacio. La experiencia de Tarantula, la contundencia de Nervosa, la calidad de Vision Divine y la enorme fiesta protagonizada por Alestorm dejaron una jornada memorable que confirmó el extraordinario nivel del cartel de 2025.
Cuando las luces se apagaron y la música dio paso a la madrugada, una cosa estaba clara: el Milagre Metaleiro seguía creciendo sin perder su esencia, consolidándose como uno de los festivales más auténticos y queridos de la Península Ibérica.
Sábado 23 de agosto – El día de las leyendas y la oscuridad
Si había una jornada marcada en rojo por la mayoría de los asistentes al Milagre Metaleiro Open Air 2025, era la del sábado. Un cartel equilibrado entre el heavy metal más clásico, el death melódico, el black metal y el folk vikingo convirtió este tercer día en una auténtica maratón de calidad, donde apenas hubo tiempo para descansar entre concierto y concierto.
La tarde arrancó con Daeria, encargados de abrir el Palco 1 con su característico power metal melódico. La banda española ofreció un directo sólido y muy dinámico, ideal para despertar a un público que comenzaba a llenar el recinto tras una intensa noche anterior.

Pocos minutos después, Jolly Joker trasladó toda la esencia del hard rock más canalla al Palco 2. Con una actitud desbordante y un sonido heredero de Mötley Crüe o Skid Row, los valencianos demostraron una vez más que el rock de los ochenta sigue gozando de excelente salud.
La intensidad aumentó con Moonshade, una de las formaciones portuguesas con mayor proyección internacional dentro del death metal melódico. Su combinación de contundencia, melodía y una impecable ejecución técnica conquistó al público desde los primeros temas, confirmando el gran momento creativo que atraviesa la banda.
Sin apenas tiempo para recuperar el aliento, Xeque-Mate llevó el heavy metal tradicional portugués al segundo escenario. Sus riffs clásicos y su conexión con el público hicieron que el ambiente no decayera en ningún momento.
La tarde continuó con otra brillante actuación nacional de Godiva. Los portugueses desplegaron un death metal moderno, potente y preciso, dejando uno de los conciertos más intensos de la jornada y demostrando por qué siguen siendo una referencia de la escena extrema lusa.

A continuación llegó uno de los momentos más esperados por los aficionados al death metal melódico: Mors Principium Est. Los finlandeses ofrecieron una descarga de velocidad, técnica y melodía perfectamente ejecutada. Su precisión instrumental y la contundencia de su sonido convirtieron su actuación en una de las grandes sorpresas del festival.
Con la noche ya completamente instalada sobre Pindelo dos Milagres, llegó el turno de una auténtica leyenda del heavy metal.
Dirkschneider, liderado por el incombustible Udo Dirkschneider, ofreció una auténtica celebración del legado de Accept. Himnos inmortales como Fast as a Shark, Metal Heart, Princess of the Dawn o el inevitable Balls to the Wall fueron coreados por un público completamente entregado. La inconfundible voz de Udo, intacta pese al paso de las décadas, convirtió el concierto en uno de los momentos históricos de esta edición.

Mientras tanto, el Palco 2 elevó aún más la oscuridad con Necrophobic. Los suecos desplegaron un demoledor repertorio de blackened death metal, envolviendo el recinto en una atmósfera sombría donde los blast beats, las guitarras afiladas y la puesta en escena crearon uno de los conciertos más extremos del festival.
La madrugada continuó con el esperado regreso de Týr. Los feroeses volvieron a demostrar por qué son una de las bandas más respetadas del folk metal europeo. Sus armonías vocales, los pasajes épicos y la personalidad de canciones como Hold the Heathen Hammer High transformaron el recinto en una auténtica celebración vikinga, con el público cantando al unísono bajo el cielo de Pindelo.

Como colofón, Rotting Christ firmó una actuación sencillamente magistral. Sakis Tolis y los suyos construyeron una atmósfera casi ritual, combinando la oscuridad del black metal con melodías hipnóticas y una puesta en escena impecable. Temas como Kata Ton Daimona Eaytoy, Non Serviam o 666 fueron recibidos como auténticos himnos, cerrando una jornada inolvidable con uno de los mejores conciertos de todo el Milagre Metaleiro 2025.
Cuando el reloj superaba las dos y media de la madrugada, la música dio paso a la tradicional afterparty, donde las conversaciones sobre los conciertos, las cervezas compartidas y las inevitables discusiones sobre cuál había sido la mejor actuación de la noche prolongaron la magia hasta el amanecer.
El sábado dejó una sensación unánime entre los asistentes: el Milagre Metaleiro había alcanzado uno de sus puntos culminantes. Una jornada capaz de reunir el heavy metal más clásico, el death melódico, el black metal y el folk épico con un nivel sobresaliente, consolidando una edición que ya forma parte de la historia del festival.
Domingo 24 de agosto – Un final a la altura de una gran edición
Después de tres intensas jornadas de metal, el Milagre Metaleiro Open Air 2025 afrontaba su última jornada con un sentimiento compartido entre los asistentes: el cansancio acumulado era evidente, pero las ganas de disfrutar de las últimas horas de festival seguían intactas. El cartel del domingo prometía una despedida repleta de grandes nombres del metal europeo, combinando melodía, épica y extrema contundencia.

La tarde comenzó con los portugueses Ruttenskalle, encargados de abrir el Palco 1. Su propuesta, cargada de energía y actitud, sirvió para despertar definitivamente a un público que poco a poco volvía a ocupar las primeras filas mientras el recinto recuperaba el bullicio habitual tras una larga noche de conciertos.
En el Palco 2 tomaron el relevo Affäire, que aportaron un soplo de hard rock clásico con un directo desenfadado y muy efectivo. Su facilidad para conectar con el público convirtió su actuación en uno de los momentos más entretenidos del arranque de la jornada.

Los brasileños Living Tales elevaron el nivel con una propuesta de metal progresivo y melódico ejecutada con gran precisión técnica. Su combinación de pasajes atmosféricos, potencia y calidad instrumental fue muy bien recibida por un público siempre dispuesto a descubrir nuevas bandas.
El power metal tomó entonces el protagonismo con Manticora. Los daneses ofrecieron un concierto de enorme nivel, demostrando por qué siguen siendo una de las bandas más respetadas del género. Su repertorio, cargado de velocidad, cambios de ritmo y grandes melodías, conquistó tanto a los seguidores de siempre como a quienes los descubrían por primera vez.
A media tarde llegó uno de los conciertos más esperados por los amantes del hard rock melódico. Art Nation desplegó toda su elegancia escandinava con una actuación impecable, repleta de estribillos pegadizos, grandes armonías vocales y una puesta en escena muy cuidada que aportó un contraste perfecto dentro de un cartel dominado por sonidos más extremos.

La intensidad volvió a subir con Brainstorm. Los alemanes ofrecieron una auténtica exhibición de power metal moderno, combinando contundencia y melodía en un concierto lleno de fuerza. Andy B. Franck volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes voces del género, mientras el público respondía coreando los temas más conocidos de la banda.
Con la noche completamente instalada sobre Pindelo dos Milagres apareció uno de los grupos más esperados por los seguidores del pagan y el black metal: Thyrfing. Los suecos envolvieron el recinto en una atmósfera épica y oscura gracias a su combinación de melodías nórdicas, riffs pesados y un sonido majestuoso que convirtió su actuación en uno de los momentos más especiales del día.
Pero el gran plato fuerte todavía estaba por llegar.
Cuando Hypocrisy saltó al escenario principal, el recinto ya presentaba una de las mejores entradas de todo el festival. Peter Tägtgren y los suyos ofrecieron una auténtica demostración de death metal melódico, alternando clásicos de toda su carrera con una ejecución impecable. La contundencia de temas como Roswell 47, Fire in the Sky o Eraser desató un auténtico vendaval de circle pits y headbanging que confirmó el enorme estado de forma de la banda sueca.

Mientras el público aún intentaba recuperarse del impacto de Hypocrisy, el Palco 2 recibía a Mercenary. Los daneses protagonizaron uno de los conciertos más completos de toda la edición gracias a su perfecta combinación de death melódico, metal moderno y estribillos memorables. Su impecable sonido y la entrega de toda la banda dejaron una actuación sobresaliente que muchos situaron entre las mejores del fin de semana.
El cierre definitivo correspondió a Patriarkh, la nueva encarnación de la histórica formación polaca Batushka liderada por Bartłomiej Krysiuk. Más que un concierto, ofrecieron una auténtica ceremonia. El escenario se transformó en un templo ortodoxo envuelto en incienso, iconografía religiosa y una iluminación tenue que reforzaba el carácter litúrgico de cada composición. Los cantos tradicionales, las guitarras densas y la teatralidad de la puesta en escena envolvieron al público en una experiencia casi hipnótica, poniendo un broche solemne y espectacular a una edición inolvidable.

Con el último acorde aún resonando en la madrugada portuguesa, comenzaron los abrazos, las fotografías de despedida y las inevitables promesas de volver al año siguiente. El Milagre Metaleiro Open Air 2025 cerraba sus puertas dejando una sensación unánime: cuatro días de excelente música, convivencia y pasión por el metal que volvieron a demostrar por qué este festival es uno de los eventos más queridos de la Península Ibérica.
Una vez más, Pindelo dos Milagres hizo honor a su nombre. Porque el verdadero milagro no está solo en el cartel, sino en la comunidad que, año tras año, convierte este pequeño rincón de Portugal en uno de los grandes templos europeos del heavy metal.
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