Bandas y cantautores favoritos, que uno va descubriendo a lo largo de su vida, muchos; discos que uno atesora a modo de Obras Maestras, menos. Si tengo que elegir uno de mis discos favoritos de toda mi colección; uno de los que mejor grabados están y uno de los que contiene eso que yo denomino como “canciones para ser cantadas y recordadas en el tiempo”, ese sería el disco que Roky Erickson sacó a la venta en el año 1995 y que responde al título de “All That My Do My Rhyme”.

 El que fuera vocalista, guitarrista y compositor del conjunto tejano de garage-rock-psicodélico, 13th From Elevators, tras pasar buena parte de su vida lidiando con sus demonios personales, publicó este Lp del que no sé exactamente si en el momento de ver la luz, fue consciente de la magna obra que había creado.

 Nos encontramos con un tratado de folk-rock y espíritu pop, que se adapta perfectamente a los cánones tradicionales de las “canciones para ser cantadas y recordadas en el tiempo”, con unas estructuras lineales y una interpretación vocal del propio Roky Erickson, alejada de virtuosismos, pero con un sentimiento que cala muy hondo.

 En la discografía de Roky Erickson, siempre hubo buenas intenciones y también grandes canciones, pero las grabaciones y producciones no siempre fueron afortunadas; en muchos casos, hablamos de temas grabados de manera rudimentaria, a modo de bosquejos o demos caseras, cuyo sonido no hacía justicia a las composiciones. Pero este – si dejamos de lado su vena más eléctrica y rockera – es de lejos el mejor cancionero grabado jamás por Roky Erickson.

 Tan solo contiene tres piezas – una de ellas, de su primerizo grupo, The Spades – de rock,n,roll; el resto apuesta por las texturas más acústicas, con unas precisas – y preciosas - armonías y melodías, que van acordes a su nivel de belleza y romanticismo.

 Baladas de escalofrío a 30º como la pieza inicial “I'm Gonna Free Her” - en donde el órgano aporta un oportuno colchón armónico de fondo - “Starry Eyes” - con unos hermosos arpegios trenzados, la estupenda colaboración vocal de Lou Ann Barton o esa plañidera técnica deslizante de guitarra final - o “Do You Love Me Yet”, otro trofeo de campeones que el grupo ferrolano Bang 74 versionó acertadamente en clave rock, en su sencillo del año 2012, “Cover For Rufus”; en “Please Judge”, destacan los arreglos de tuba, chelo y dobro.

 Además de otras maravillas hechas canción, como “We Are Never Talking” - con el añadido de la guitarra de doce cuerdas ejecutada por Paul Leary – o “For You” (I'd Do Anyting) - con una guitarra eléctrica arpegiando una melodía estándar, deudora de las baladas de finales de los 50s y principios de los 60s – aparecen tres temas que desentonan y rompen con la tónica acústica del disco, que son “Don't Slander Me”, la sucia y agresiva “Haunt” y el tema original del primer grupo de Roky Erickson, The Spades, titulada “We Sell Soul”.

 No pasa nada; ahí está Roky Erickson para recordarnos que no se olvidó de rockear, en esta obra que muchos consideran menor, pero que yo no debo hacer otra cosa que recomendar.

 Más información: 

https://music.youtube.com/watch?v=KEIguJorjGo&list=OLAK5uy_mKk5aASrPeOdAfSPu-azK6A2tTzQnYFWQ