Si tuviese que encajar en una estación a la artista que hoy nos ocupa, sin ninguna duda esa sería el otoño. La lluvia y los colores vivos que abarcan una amplia gama de la paleta invitan a la reflexión, como lo hacen los temas de esta cantautora americana.

En el ocaso primaveral recibimos en Santiago de Compostela un soplo de aire fresco de la mano de la artista estadounidense EILEN JEWELL. Han pasado once años desde su última visita a la capital gallega, allá por el 2013, dejando huella en la parroquia lo que quedó patente en el casi lleno que ofrendó la sala Capitol.

La de Boise, capital del estado de Idaho, se presentó discreta, y sin hacer ruido, a semejanza de sus creaciones musicales. Esta dama del country actual, se diluye entre la melancólica y la tristeza pero, a su vez, esta llena de vitalidad y de una fuerza interior que envuelve al oyente con cada verso. Haciendo gala de una sensibilidad superlativa, cuya rúbrica principal corre a cargo de su preciosa y delicada voz, llena de pigmentos, con la que consigue conectar con el público, dándose la mano para realizar, entre ambos, un viaje musical cuyo concepto es su particular forma de entender la vida.

Con su estilo personal, y empuñando una acustic-guitar, comenzó a desgranar canciones de su último trabajo titulado “Get Behind the Whell”, destacando la versión de Jackie De Shannon y Sharon SheeleyBreakaway” donde la artista echa el freno de mano otorgándole más profundidad al tema. Así mismo, sonó el folk-country “Croocked River”, y como no, uno de los temas más célebres de este disco, “Winnemucca” destacando el trabajo del veterano Jerry Miller en las seis cuerdas, haciendo un tándem de pregunta/respuesta con la cantante donde destaca su gusto exquisito. Eilen compagina las tareas vocales y guitarra acústica con la armónica, la cual sacó a pasear en el comienzo del show.

Para la ocasión la banda se conforma como cuarteto siendo Matt Murphy el encargado del contrabajo completando la base rítmica Jason Beek que acompaña a la artista desde sus comienzos. Todo ello cobra más sentido, si cabe, con el ya mencionado Jerry Miller, siendo este el apéndice perfecto en las seis cuerdas para que las composiciones de Eilen luzcan y brillen en todo su esplendor. 

Con un estilo bluesy, Jerry no destaca por ser un guitarrista fastuoso, más bien todo lo contrario, su discreción se contrarresta con el hecho de colocar esa nota, seguida de un silencio, en el espacio/tiempo adecuado haciendo que las canciones de Eilen nos eleven a un estado gravitatorio que es el propósito de la artista. Por si no fuera suficiente, Jerry tiene su propio proyecto Jerry Miller Band además de ser fundador, en la década de los 60, de la banda natural de San Francisco Mobe Grape. Mucho gusto, que se dice en el argot guitarrero, emana de los dedos de este compositor e interprete.

Jewell vuelve a la carga, reinventándose, con el rock fronterizo “Lethal Love“ para seguir con un clásico/básico del country “Whispering Sea” de la aclamada Loretta Lynn. De su disco “Gypsy” nos hipnotiza con “You Cared Enough to Lie”, un swing animado, típico del estilo que da nombre al álbum y donde la artista se vincula, por momentos, con esta corriente musical.

Nos subimos al caballo para trotar con viento fresco al ritmo de “Where they Never Say Your Name”, incrementando la intensidad con el tema que da título a su trabajo “Sea of Tears”, con un solo brillante de Jerry donde las subidas al cielo y bajadas al infierno son la carta marcada de la canción.

En sus composiciones, además de los ya citados, podemos encontrar influencias del joven Neil, Creedence Clearwater Revival, Lucinda Wiliams siendo una de sus referentes Bessie Smith y la inigualable Bilie Holiday. Un hipervitaminado menú donde Eilen se retroalimenta frenando en seco, consiguiendo así, que sus temas tengan ese áurea de resiliencia, pérdida y redención que hacen que su arte cobre sentido y forma.

Continúa descargando nostalgia, con “Working Hard for your Love”, y, sin avisar, nos revive con “Bang Bang Bang” que hace honor a su título en nuestros sentidos. Prosigue con “Woodoo Workin’” del disco “Down Heater Blues,” donde se recrea en el estilo y homenajea esta línea musical; “padre nuestro” del R&R, para finalizar con “Alive”, “Santa Fe” y “I Remenber You”. Y cuando pensábamos que todo el menú estaba servido, se empiezan a oír de fondo una secuencia de acordes universales por derecho propio. El irrepetible e intachable, “Green River”, de la Creedence Clearwater Revival, hizo eclosionar por completo a la sala Capitol. Nunca dos minutos y medio de canción han dado para tanto. ¡Increíble!.

Esta vez si dejó el escenario, pero unicamente el tiempo suficiente para coger aire y, en escasos minutos, haciendo caso al pandemónium, que se oía en todos los rincones de la sala, retomó el hilo con “If You Catch Me Stealing” para rematar la faena por todo lo alto, cerrando la puerta, con la psicodelica “Soul Kitchen” de The Doors que llevó a su terreno de forma notable.

Y así llegamos al final de una velada donde la artista bajó a firmar discos y hablar con sus fans dejando claro que pisa suelo. A continuación Fran Reixa destapó los platos para comenzar con una estupenda pinchada de R&R, como ya nos tiene acostumbrados, para que poco a poco la sala Capitol se fuese desalojando a cuenta gotas.

Este ha sido uno de los primeros conciertos después de que la sala Capitol cambiase su gerencia. Le deseamos a Fran, y a todo el equipo, toda la suerte del mundo en esta nueva andadura.

Se abre un nuevo ciclo a sabiendas de que, parte del elenco de este nuevo “staff”, está formado por alguno de los miembros de RAIÑA PRODUCTIONS que nos deleita cada año, entre otras cosas, con el magnifico festival OUTONO CODAX FESTIVAL. Deducimos que el rock y sus múltiples derivados tendrán un hueco destacado en la programación de la sala.

Larga vida a la SALA CAPITOL y todo el apoyo desde CANEDOROCK para que esta nueva etapa sea lo más fructífera posible.

¡Nos vemos en los conciertos!

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