La noche del pasado 31 de mayo, la Sala Rebullón, de nuevo de la mano de Lestrato Rock, volvió a convertirse en uno de esos refugios imprescindibles para el rock en directo.
Los suizos Basement Saints regresaron a Galicia con un repertorio de dieciocho canciones que confirmó el excelente momento de una banda capaz de combinar la crudeza del blues, el músculo del southern rock y la energía del hard rock setentero.
Era la primera vez que un servidor acudía a la Rebullón, y no sería por falta de ocasiones, pero esta vez me quité esa espina y disfruté de una sala con un aforo que ya quisiéramos en la ciudad de As Burgas y que, además, goza de un sonido realmente bueno.
La sala se ubica en el Centro Social, Cultural e Deportivo As Pedriñas, donde comparte espacio con otras actividades y tiene usos que van mucho más allá del meramente musical. Sin duda, es un acierto como espacio de ocio y encuentro para la zona, capaz de acoger propuestas muy diversas.
Pero vayamos con el concierto de Basament Saints que es lo que nos trajo aquí...
La mitad de su repertorio se basó en su más reciente trabajo, el magnifico "Down South", que visto como volaron las copias de su vinilo tras el concierto ha sido acogido con muchas ganas por los aficionados. Esa conexión entre publico y banda se notó desde el primer acorde de "Left Lane Cruiser", en la que el trío dejó claras sus intenciones. Guitarras con sabor añejo, un órgano Hammond omnipresente y una base rítmica sólida marcaron el tono de un concierto sin apenas respiros.
"Spark In The Woods" y "Rainbow Nation" mantuvieron la intensidad inicial, mientras "Buffalo Bay" y "Steam Train" desplegaron ese equilibrio entre fuerza y melodía que caracteriza al grupo.

Con "Down South" las influencias del rock sureño afloraron con naturalidad antes de enlazar con "Love To Ride" y una poderosa interpretación de "Night Owl", una de las piezas que más me gustó de la noche.
Con "Dreams", mostraron su lado más melódico sin perder una intensidad que aumentó con "Sunflower Seed" y "What To Do" que desembocaron en una de las sorpresas del set, una excelente versión de "Wicked Game" de Chris Isaak, reinterpretada con personalidad propia, y alejada de cualquier lectura complaciente, que la banda consiguió transformar en una pieza plenamente integrada dentro de su universo sonoro.
Con "Snakes In The Alleys" y "The Crew", Basement Saints recuperó el pulso más eléctrico. La respuesta del público y la complicidad con la banda fue creciendo a medida que avanzaba el concierto y se notó especialmente durante "Boots" y "Radius Of Heat", donde el Hammond adquirió, todavía más, un protagonismo casi hipnótico, aportando ese sonido vintage que distingue al grupo de tantas formaciones actuales del estilo.
El tramo final fue una demostración de oficio. "Reasons & Rhymes" preparó el desenlace antes de que "Highway Lines" pusiera el broche definitivo con un in crescendo de guitarras y una interpretación tan enérgica como precisa.
Más allá del repertorio, el concierto confirmó que Basement Saints entiende el directo como una experiencia orgánica, donde cada tema enlaza con el siguiente sin perder fluidez. La complicidad entre los músicos, la potencia del Hammond sustituyendo al bajo y un sonido limpio permitieron disfrutar de cada matiz de unas unas canciones que ganan todavía más fuerza sobre el escenario.
Sin duda un gran acierto de Lestrato Rock traer a una banda de este nivel a una Sala como la Rebullón qué se está consolidado como una de las referencias para las giras internacionales de Rock en Galicia. Volveremos.
Que no nos falte la música.


