Segunda larga duración de estos coruñeses, y que ahondan más en su rock psicodélico y progresivo con gran influencia de la música tradicional gallega. Esta mezcla que desarrollarán a lo largo de poco más de cuarenta minutos no cansa, es más, si se pone en bucle, la experiencia auditiva te atrapará hipnóticamente.
Diego Veiga (Voz, guitarra y letrista) capitanea este proyecto, acompañado de Hugo Santeiro (guitarras y voces), Fernando Vilaboy (Hammond, Mellotron y teclados), Luis Casanova (batería) y Pedro Alberte (bajo), y con la incorporación de Belem Tajes (voces, percusión).
Este disco que han sacado estos albaceteños es pura energía y actitud, siendo uno de los discos más destacables de este año.
“My own fate” abre con un tremendo riff pegajoso que apunta bien a la dirección que nos dirigen musicalmente, con la voz inicial de Antonio Robles en las estrofas iniciales despiste, luego se convierte en una bestia que enfatiza más si cabe el tema, con una potente base rítmica de Javier Mora al bajo y David Calero a la batería; mención especial para los guitarristas Alejandro Cerezo y Alejandro Egido, destripando riffs correosos y licks clásicos.
Desde Hungría llega esta potente banda de metal progresivo instrumental con gran influencia del postrock que seguro hará disfrutar a bastante gente. Esta es su quinta obra, la tercera con Inverse Records, y que su apuesta por ellos no defrauda.
Ya con su anterior obra Shape Without Form del 2020 me engancharon, y con esta me han cautivado. “Get rid of”, su más reciente video single, abre con fuerza el álbum, una apisonadora de riff y un ritmo endiablado que Bence Rózsavölgyi (guitarra), Zoltán Cserős (batería) y János Stefán (bajo) te van a asaltar el cerebro; luego cambian a un pasaje hipnótico protagonizado por el bajo de Stefán que eleva la sensación de que estás ante un tema de gran inspiración junto el psicodélico teclado de János Pusker, para que a la vuelta al riff principal todo cobre más sentido con un cello integrado, aportando a este post rock instrumental una bella factura.
Este trío francés formado por Benjamin Monnereau a la guitarra y voz, Guillaume Arancibia guitarra y coros, y Antoine Le Gall a la batería, nos presentan su segundo trabajo, una especie de obra conceptual de seis temas en donde vamos a encontrar una paleta sonora muy diversa, pero dentro del rock setentero más pesado y esquizofrénico como el protagonista.
Así con las acústicas abren “First cantos”, una encandiladora tonadilla inicial de rock espacial de finales de los sesenta, llevándonos directos a las guitarras eléctricas y una batería llena de platos, con la voz de Benjamin algo aguda, dejando mayor protagonismo a los riffs y solos de guitarra, con esos cambios de ritmo muy stoner rock que aportan mayor pesadez instrumental en algún pasaje; ese final tan melódico hace brillar más el tema.
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